Mi Psicóloga Vilagarcía de  Arousa

Alcohol:

 

El tipo de alcohol que contienen las bebidas alcohólicas es el metílico o etanol, se considera bebida alcohólica cualquier bebida que contenga alcohol, independientemente de su graduación. En todas las etiquetas de botellas que contienen alcohol nos encontramos con la expresión “vol. %”, que significa grado alcohólico (tanto por ciento de alcohol puro que contiene esa bebida). Se consume por vía oral, en el estómago se absorbe el 20% y en intestino delgado el 80% restante, que se incorpora al torrente sanguíneo, por ello sus efectos son tan rápidos.

 

Los efectos que genera el alcohol, van a variar dependiendo de la persona que lo bebe y de algunos factores implicados:

 

* Cantidad ingerida: a mayor cantidad mayor efecto causa en el organismo.

* Peso de la persona: a mayor peso efectos más lentos porque el alcohol se disuelve en agua y las personas gruesas tienen mayor cantidad de agua en su cuerpo.

* Cantidad de comida ingerida. Cuando se toma alcohol con el estómago vacío, llega antes a la sangre.

 

Para medir los efectos del alcohol, se utilizan las tasas de alcoholemia, las cuales nos indican los gramos de alcohol por litro de sangre, distribución:

 

* Abstinentes: no consumen alcohol

* Bebedores ligeros: consumo diario de 1 a 25 ml de alcohol

* Bebedores moderados: consumo diario de 26 a 75 ml de alcohol

* Bebedores abusivos: los podemos englobar en tres grupos:

 

1) Altos: consumo diario de 76 a 100 ml de alcohol

2) Excesivos: consumo diario de 101 a 150 ml de alcohol

3) De gran riesgo: consumo diario más de 150 ml de alcohol

 

Las bebidas alcohólicas existen desde épocas remotas, pero no comenzaron a considerarse un problema hasta el año 700, momento en que los árabes lo empezaron a destilar y ya en el año 1952 se catalogó como una adicción. El alcohol etílico o etanol cuando se introduce en el cuerpo genera un desequilibrio metabólico. Forzando a nuestro organismo a destinar recursos para procesarlo y eliminarlo.

 

Bases neurobiológicas

 

Se ha demostrado que el alcohol afecta de forma específica a  la función de ciertas proteínas de la membrana celular, tras beber alcohol se libera dopamina (neurotransmisor que tiene muchas funciones importantes: movimiento, motivación, recompensa, sueño, humor, atención...) y aumenta su presencia en algunas zonas del sistema nervioso central, provocando que nuestro organismo libere menos cantidad de ese neurotransmisor. El alcohol también produce un aumento de la liberación de serotonina  (principales funciones de la serotonina: regular el apetito, equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, funciones perceptivas...) y tras el consumo crónico se produce tolerancia a ese efecto.

 

La serotonina y la dopamina junto a otros neurotransmisores están implicados en la fisiopatología de los trastornos depresivos. El consumo de alcohol estimula los receptores opioides aumentando la liberación de endorfinas, desencadenando una sensación de bienestar y un reforzamiento positivo que estimula a seguir bebiendo.

 

Mitos y creencias populares

 

* Beber alcohol no es beneficioso para la salud, aunque en gente sana pueda no hacer daño

* El alcohol no es un alimento ni se aconseja utilizarlo como reforzador de la dieta porque:

 

1) La energía que aporta sólo son calorías vacías

2) Dificulta la combustión de la glucosa en el músculo

3) Aumenta el metabolismo de los hidratos de carbono, aumentando la producción y los depósitos de grasas

4) Altera la absorción de otros nutrientes durante la digestión

5) Disminuye el apetito

6) No aumenta el número ni la calidad de la hemoglobina en  los glóbulos rojos

7) Produce una vasodilatación periférica que facilita la pérdida de calor, aumentando la posibilidad de sufrir enfermedades por exposición al frío.

8) Solo disminuye la ansiedad o estimula a la persona en dosis muy pequeñas y en circunstancias muy concretas

9) Tiene efecto depresor del sistema nervioso central, pudiendo llegar a producir sedación. Dificulta la coordinación y la respuesta motora, con la peligrosidad que puede causar en la toma de decisiones o a la hora de conducir

10) Dificulta la respuesta sexual pudiendo llegar a la impotencia por su efecto tóxico sobre el cerebro y la médula espinal.

11) Las personas más proclives a la dependencia o a los efectos tóxicos del alcohol son las personas que buscan que el alcohol les desinhiba.

12) Libera hormonas suprarrenales, lo cual es un factor de riesgo para sufrir crisis de hipertensión arterial o elevación de la tensión arterial por su consumo continuado a largo plazo.

 

La intoxicación etílica

 

La intoxicación alcohólica aguda (borrachera), se produce cuando se ingiere más alcohol del que nuestro cuerpo es capaz de soportar.

 

Fases de la intoxicación etílica:

 

* Fase de excitación, en la que se pueden observar diversos estados dependiendo de la cantidad de alcohol ingerida.

* Fase de embriaguez, en la que se alcanzan mayores grados de alcoholemia. Se intensifica la dificultad para hablar, con habla incoherente y entrecortada y la descoordinación en el movimiento, incluso con dificultad para caminar. Existe sensación de vértigos, náuseas y vómitos.

* Fase comatosa, grado más elevado de alcoholemia que en la fase anterior. Se produce incapacidad para mantenerse en pie, no se entiende a la persona cuando habla y puede evolucionar hacia el coma, provocar hipotermia, bradicardias e hipotensión. Incluso se puede producir la muerte por parada cardiorrespiratoria.

 

La consecuencia de una intoxicación etílica es la resaca, que se caracteriza por una sed intensa, dolor de cabeza, vasodilatación craneal...

 

Consecuencias del alcoholismo

 

La ingesta de alcohol, en mayor o en menor medida, va a tener una serie de consecuencias, tanto a nivel físico como a nivel psicológico.

 

* Consecuencias a nivel físico:

 

1) Alteraciones sanguíneas.

2) Sobretodo en varones, pérdida de libido e impotencia con disfunción eréctil.

3) Enfermedades de la musculatura esquelética y cardíaca, provocadas por el consumo de alcohol

4) Debido a la alteración del sistema nervioso se producen:

Temblores, sudoración, náuseas, agitación psicomotriz, agitación mental, convulsiones, alucinaciones, pérdida de fuerza muscular, sensación de hormigueo, acorchamiento y dolor en extremidades.

5) Produciéndose también alteraciones en el aparato digestivo, páncreas e hígado.

 

En los trastornos inducidos por el consumo de alcohol, cabe destacar:

 

1) Delirium: se produce una alteración en la conciencia y un cambio en pensamiento y percepción de la persona. Algunos de los síntomas son: disminución de la capacidad de atención, deterioro de memoria, alteraciones del lenguaje, alucinaciones...

 

2) Demencia: se producen déficits de comprensión a nivel múltiple. El primer síntoma es la alteración de la memoria, viéndose afectada la capacidad para aprender información nueva y olvidando la aprendida. También aparece la incapacidad de producir o comprender el lenguaje  y se pueden producir ecolalias (el sujeto repite involuntariamente una palabra o frase que acaba de pronunciar su interlocutor), apraxias (pérdida de la capacidad de llevar a cabo determinados movimientos, a pesar de tener la capacidad física y el deseo de realizarlos) y agnosias (la persona no puede describir el objeto teniendo las habilidades sensoriales conservadas)

 

3) Trastorno amnésico persistente: debido a la acción persistente del alcohol, hay una alteración en la memoria. Se pueden diferenciar dos síndromes.

 

* El de Wernicke se caracteriza por una disminución de la capacidad de realizar movimientos voluntarios, sobretodo de la marcha, confusión y trastornos de la movilidad ocular, siendo un cuadro agudo que es fácilmente tratable.

 

* El síndrome de Korsakoff se caracteriza por alteraciones de la memoria reciente y dificultad para crear recuerdos nuevos, siendo un cuadro crónico y con una difícil recuperación.

 

 

 

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